Soy adicto a los tapones

Algún día tendré que sacarle punta en algún monólogo, pero mi adicción a usar tapones para dormir ya tiene más de un lustro. Todo comenzó cuando vivía solo en Valladolid. Sólo éramos 2 puertas en cada planta y frente tenía unos vecinos que cuando dejaban a su perro-patada solo, el chucho ladraba en plan goteo constantemente hasta que regresaban. Así pues, yo, que me gusta comer pronto para  disfrutar después de una breve siesta, me encontré con un condenado chucho ladrando cada día desde las 11 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Era insufrible. Llegué incluso a pensar en pasarle por debajo de su puerta un trocito de salchicha con un Orfidal incrustado para silenciarlo. No obstante, me eché atrás porque: A) Podría matarlo si el animal no estaba acostumbrado a los antidepresivos y B) podría no comérselo, encontrarse sus dueños el trozo de salchicha con el Orfidal al regresar y a ver qué explicación les daba. Así que como el diálogo que tuve con ellos sobre su estúpido animal fue inútil, empecé usar para las siestas estos tapones de marca EAR, los más baratos que encontré (40 céntimos).

Cuando vine a vivir a BCN, también tuve que añadir su uso por las noches puesto que al compartir piso era lógico tener compañeros que se quedan hasta muy tarde viendo la tele, otros que se levantan temprano para trabajar… En fin, que los EAR se convirtieron en imprescindibles guardianes de mi sueños. Tanto, que me he vuelto adicto a ellos para dormir con la embarazosa situación que trae cuando lo hago con una chica y he de aclararle que no lo hago porque crea que vaya a roncar. Una solución que, además, resultaría inútil porque, como comprenderéis, los EAR son simples tapones, no cámaras de insonorización. Si la chica ronca, muy a mi pesar la voy a escuchar. Así que para evitar incomodarla en balde, lo que hago es ponérmelos con la luz apagada y si luego durante la noche me habla y no la oigo, siempre puedo decirle al día siguiente que estaba dormido.

Lo que nunca supuse era que encontrar los EAR por BCN iba a ser tan complicado. Sí, tapones para dormir de gomaespuma hay a patadas, pero que cuesten sólo 40 céntimos, ninguno. Entiendo que a alguien no le importe pagar 3 ó 4 veces más por unos tapones si los piensa usar alguna vez. Pero cuando se usan a diario y su vida útil no pasa de 7 días uno busca los más  baratos para comprarlos de manera industrial. Y más aún con la disparidad de precios que aplica cada farmacia sobre el producto. Sí, amigos, he visto farmacias venderlos por 80 céntimos y a dos calles encontrarlos por 45. En ningún sitio de BCN tan baratos como en Valladolid. Así que lo que hago es encargarle a mi madre un buen paquetón cada vez que voy a visitarla y me traigo stock para varios meses.